Los reguladores estadounidenses están cada vez más cerca de un avance largamente esperado en la supervisión de las criptomonedas, a medida que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) se preparan para formalizar la cooperación a través de un marco regulatorio coordinado.
El desarrollo fue confirmado luego de los comentarios públicos del Comisionado de la SEC, Paul Atkins, quien reveló que ambas agencias están trabajando en un Memorando de Entendimiento (MOU) diseñado para aclarar cómo se supervisarán los activos digitales en los Estados Unidos.
El anuncio se produce antes de una reunión de alto nivel programada entre el presidente de la SEC, Paul Atkins, y el presidente de la CFTC, Michael Selig, el 29 de enero, y se espera que se revelen detalles más amplios de la política al día siguiente.
Un esfuerzo coordinado para acabar con la confusión regulatoria

Durante años, las empresas de criptomonedas han operado bajo una supervisión solapada y, en ocasiones, contradictoria. La SEC ha argumentado con frecuencia que muchos tokens se consideran valores, mientras que la CFTC ha ejercido su autoridad sobre las criptomonedas que considera materias primas, como Bitcoin y Ethereum. Esta división regulatoria ha generado disputas sobre su cumplimiento, retrasos en el lanzamiento de productos e incertidumbre tanto para los inversores como para los desarrolladores.
El próximo MOU señala un intento deliberado de resolver estas tensiones. En lugar de competir por la jurisdicción, ambas agencias están armonizando sus funciones de supervisión y compartiendo información.
Según los funcionarios, el objetivo es establecer límites más claros en torno a la clasificación de activos, la supervisión cambiaria y las responsabilidades de cumplimiento.
Una entrevista conjunta con The Wall Street Journal, entre Atkins y el comisionado de la CFTC, Michael Selig, subrayó la seriedad con la que los reguladores están abordando esta iniciativa. Ambos reconocieron que la supervisión fragmentada ha obstaculizado la estabilidad del mercado y ha complicado el cumplimiento normativo de las empresas legítimas.
Lo que el anuncio del 30 de enero podría ofrecer
Los participantes del mercado están atentos al 30 de enero, ya que se espera que los reguladores definan los pasos prácticos para su implementación. Si bien las agencias no han publicado un marco definitivo, se espera que se aborden diversas áreas.
La clasificación de activos será fundamental. Unos criterios claros para determinar si un token digital se rige por la legislación sobre valores o sobre materias primas reducirían la ambigüedad legal que ha persistido durante más de una década. Las plataformas de intercambio también podrían recibir directrices más claras sobre los requisitos de registro, especialmente aquellas que ofrecen una combinación de tokens de seguridad y activos basados en materias primas.
Las monedas estables son otro foco probable de atención. La supervisión podría depender de cómo se respalde y utilice una moneda estable, ya que los tokens enfocados en pagos podrían recibir un trato diferente al de los comercializados como productos de inversión.
Además, se prevé la introducción de procedimientos coordinados de cumplimiento. Esto permitiría a la SEC y la CFTC realizar investigaciones conjuntas, reducir la duplicación de esfuerzos y responder con mayor rapidez al fraude y la manipulación del mercado.
Opiniones de expertos: Un cambio largamente esperado
En general, los expertos jurídicos y financieros han acogido con satisfacción la medida, calificándola de tardía en lugar de radical.
“La cooperación formalizada entre la SEC y la CFTC era algo que se esperaba desde hacía tiempo”, afirmó la Dra. Eleanor Vance, profesora de regulación financiera en la Universidad de Georgetown.
Su supervisión combinada puede abordar la manipulación del mercado y el fraude con mayor eficacia que las iniciativas aisladas. Esta medida se alinea con las tendencias globales donde los reguladores financieros están estableciendo marcos unificados para los activos digitales.
La comparación con Europa es inevitable. El marco de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Unión Europea ya proporciona un reglamento único para las empresas de criptomonedas que operan en todos los estados miembros. En cambio, los reguladores estadounidenses se han basado en gran medida en medidas de cumplimiento ante la falta de una legislación integral.
Actuar sin esperar al Congreso
Otro aspecto destacable del enfoque del MOU es la rapidez. Si bien el Congreso ha celebrado numerosas audiencias sobre la regulación de las criptomonedas, la legislación importante se ha estancado. Al recurrir a la cooperación interinstitucional, la SEC y la CFTC pueden actuar dentro de sus facultades legales existentes en lugar de esperar a que se aprueben nuevas leyes.
Esta vía administrativa permite a los reguladores ofrecer una orientación más consistente, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad. También podría acelerar las aprobaciones de nuevos productos, como los fondos cotizados en bolsa y los instrumentos financieros tokenizados, que han sufrido retrasos debido a la incertidumbre jurisdiccional.
Implicaciones para el mercado de criptomonedas de EE. UU.
Si se implementa según lo previsto, la supervisión coordinada podría marcar un punto de inflexión para el sector de las criptomonedas en EE. UU. Unas normas más claras ayudarían a las empresas a planificar estrategias de cumplimiento, atraer capital institucional y competir a nivel mundial. Para los inversores, una supervisión unificada podría mejorar la transparencia y reducir el riesgo sin frenar la innovación.
La reunión del 29 de enero entre Atkins y Selig, seguida del esperado anuncio del 30 de enero, sugiere que los reguladores priorizan la ejecución, no el simbolismo. Según NS3.AI, las conversaciones tienen como objetivo explícito fortalecer la coordinación regulatoria y consolidar la posición de Estados Unidos como centro global de activos digitales.
Si bien los detalles aún importan, la dirección es clara: la regulación de las criptomonedas en EE. UU. está pasando de una aplicación fragmentada a una cooperación estructurada. Para una industria que durante mucho tiempo ha estado atrapada entre agencias, esto por sí solo representa un cambio significativo.

